Por Equipo Reconstrucción Cómo Vamos.
Esta semana culmina la sistematización de los resultados de las cuatro mesas de trabajo realizadas en Valparaíso, Ñuñoa y Pichilemu; con el objetivo de definir cuáles son las prioridades de desarrollo y reconstrucción, en las comunidades que participan en Reconstrucción Cómo Vamos.
En Ñuñoa, los vecinos de Villa olímpica, definieron que sus preocupaciones principales se enmarcan en tres ejes de trabajo principales. Sin duda, la reconstrucción de las viviendas interesó a la mayor parte de los asistentes, siendo la calidad del servicio entregado por la EGIS y la inspección técnica de la obras, dos de los temas que más inquietan a la población. Sin embargo, también se establecieron como desafíos prioritarios: mejorar la participación vecinal, las áreas verdes y la seguridad. La preocupación por avanzar en temas relacionados con el medio ambiente y el patrimonio, también fue relevada por los vecinos. Respecto del patrimonio, se considera vital conseguir una declaratoria de Zona Típica para la villa. En medio ambiente, lo principal es eliminar los acopios ilegales de basura y avanzar hacia una cultura ecológica.
En el barrio “El Almendral” de Valparaíso, los actores sociales identificaron problemas a partir de los siguientes ejes: gestión de riesgo; infraestructura, transporte y vialidad; medio ambiente, gestión pública de la ciudad y desarrollo económico. Pero el punto más crítico identificado por la mayoría de los participantes, fue la discontinuidad de las intervenciones públicas para el mejoramiento urbano de El Almendral; procesos que se han levantado en torno a la nominación UNESCO 2003, pero que no han tenido un impacto significativo en la revitalización de la ciudad.
En Pichilemu, los actores sociales identificaron graves problemas de las área urbana como son: falta de acciones claras y transparentes que potencien el desarrollo productivo; carencias y deficiencias en la infraestructura vial; ausencia de apoyo para la reconstrucción de viviendas dañadas por el terremoto y urgencia de contar con servicios básicos de agua potable y alcantarillado. En cuanto a los sectores rurales se detectó falta de agua potable y de regadío, problemas graves de conectividad y telecomunicaciones; dificultades para la regularización de los terrenos; aumento de micro-basurales y falta de medidas para proteger la biodiversidad, entre muchas otras materias que afectan a una de las localidades más pobres del país.
En cada uno de los encuentros, participaron representantes de organismos públicos, gremios, empresas privadas, iglesias, universidades, organizaciones sociales y ciudadanas de base.
Para garantizar la representatividad de estos encuentros, las coordinadoras locales de RCV, mapearon sus respectivos territorios para identificar a todas las organizaciones relacionadas con la reconstrucción, fueran del ámbito público, privado o civil. Y la mayoría de ellas, fue entrevistada y luego invitada a participar en los encuentro de trabajo ya descritos.
Además, las mesas de trabajo estrenaron una innovadora metodología de participación ciudadana que busca facilitar el encuentro entre actores diversos, que muchas veces tienen intereses contrapuestos, con el fin de abordar en conjunto los temas críticos de la reconstrucción y el desarrollo.
“Estamos trabajando bajo la lógica de cuatro principios básicos de la innovación: muchas cabezas piensan mejor que una; la diferencia es siempre una oportunidad; todos tenemos habilidades, pero no todos tenemos las mismas habilidades; y – parafraseando a Eisntein – dejando de lado la locura de hacer la misma cosa una y otra vez, esperando obtener diferentes resultados”, fundamenta Patricia Beltrán, directora ejecutiva de Reconstrucción Cómo Vamos.




